Hago esta entradita porque necesito desahogarme.

Es que en pocas semanas me han contado la misma historia dos veces y la primera vez flipé con el tema, tanto por lo repulsivo que me parecía como por ver de quien venía, pero hoy al hablar con una conocida y venirme con el mismo cuento, me ha hervido la sangre.

¿Que de qué estoy hablando? Pues de muchachas más o menos de mi edad, treintañeras, que para conseguir un subidón de ego se dedican a chatear con tíos y medio-enamorarles.

Y alguien me dirá, "tía, eso lo hace mucha gente en los chat". Pues no sé, igual sí, pero es que yo no estoy hablando de chateo informal de echar el rato y mañana ya charlaré con otro... No!
Estoy hablando de mujeres hechas y derechas, con familia formada de hace tiempo, que de cara a la galería te aburren hasta el tedio de tanto decir y presumir de lo felices que son y lo que quieren a su marido, los viajes que tienen programados, el hermanito que le quieren dar a su Kevin Jonathan José de Todos los Santos y que luego por lo bajinis te cuentan que están montándose historias de este tipo. Que pena y que asssco de gente...

No sé, si quieres que te regalen la oreja, joer, pues métete en un gimnasio, pierde los 15 kilos que te sobran y dedícate a pasar a diario por cualquier obra para que los albañiles te digan burradas, o ponte en ropa interior en la ventana cuando se asome el vecino de enfrente, ¡yo que sé! Pero jugar con el corazón y sentimientos de otra persona... Muy fuerte me parece.

A poco que se pusieran en su lugar y pensaran como les sentaría a ellas que esos mariditos a los que "adoran" les hicieran lo mismo, lo que les dolería, ¿o no?
O que fueran ellas el juguetito de cualquier pavo que las hiciera creer que tienen una relación especial por internet que puede derivar en algo más mientras se parten el pecho de lo tontas que son al creerles...

Porque repito, que no hablo de chatear para pasar el rato sino de algo más serio, hablo de haber ido más allá, de haber intercambiado números de teléfono para hablarse a escondidas de los maridos y dar falsas esperanzas de "futuro", un futuro tan entrecomillado e inexistente como la felicidad que dicen tener en su vida.

No soy de desear ningún mal a nadie, pero no he podido evitar que me venga a la cabeza lo bien se les estaría a estas dos pavas, que esas personas a las que están tratando como marionetas se les presentaran una día en casa, estando su maridito abriendo la puerta con ellas, a ver cómo salían de semejante marrón...

Ea, ya me he quedao tranquila.